8 viviendas experimentales en el Realejo. Granada

memoria

Parece que la perfección se alcanza no ya cuando no queda nada por añadir, sino cuando no queda nada por suprimir. De esta forma, la perfección del invento reside en la ausencia de invención.

Antoine de Saint-Exupery, tierra de hombres.

Esta obra se sitúa al final de una pequeña calle que acaba en escaleras, cómo tantas otras en la ladera oeste de la colina del Mauror. En la parte alta torres Bermejas y el Carmen Blanco, y abajo el Campo del Príncipe. Todo el conjunto conforma el barrio del Realejo, de origen judío, uno de los mas antiguos de la ciudad de Granada. La topografía fuertemente acusada, con hasta 14 metros de desnivel en el interior de una manzana permite que los carmenes y las casas del barrio se arracimen asomándose a la Vega de Granada y a Sierra Nevada.

Fruto de un proyecto experimental se construyen ocho viviendas para una cooperativa de vecinos en torno a un jardín, cuyas glicinias y parra virgen se unen con los jardines colindantes trepando la tapia de adobe y ladrillo que las separa y cuya solera se perfora con una trama ordenada que devuelve el agua de la lluvia a la tierra y que en algunos puntos, cambian de tamaño para convertirse en alcorques. Por el desnivel de la ladera el jardín queda en una cota inferior a la del acceso peatonal y así las viviendas en planta baja tienen vistas a Sierra Nevada o a las cúpulas de la ciudad.

Estas ocho viviendas son todas diferentes, hechas a medida de las necesidades de los cooperativistas. Se ha utilizado para su construcción un sistema innovador que ha sido recientemente patentado por un ingeniero profesor de la UGR, ELESDOPA, elemento estructural de doble pared. Con este sistema de hormigón los paramentos verticales y horizontales son a la vez estructura y cerramiento con el aislamiento térmico en el interior lo que permite eliminar los acabados y eso supone un abaratamiento sustancial de los costes de ejecución de la obra.

El hormigón queda desnudo, en paredes, suelos y techos. También se reduce los costes energéticos porque por el gran aislamiento continuo y las adecuadas orientaciones la casa, proyectada con criterios bioclimáticos, es de energía casi nula.

El sistema también ha permitido eliminar los pilares y dar total continuidad entre el jardín y la zona de aparcamiento situada bajo el edificio, lo que no deja de ser una facilidad para conductores no muy avezados. Por el mismo motivo se ha redondeado la salida de caja de las escaleras.

El exterior el edificio se ajusta a los requerimientos y normativa del casco histórico de Granada. Sin otra pretensión que integrarse en el lugar se manifiesta con un muro blanco, en continuidad de la trama del barrio, sin remates ni otro adorno que las ventanas precisas, todas iguales. Al interior del jardín en las fachadas sureste y suroeste estas se alternan con otros huecos acristalados de mayor tamaño a que dan los salones.